Reseña del Libro Cruzando Fronteras por María Estela Barco Huerta.

Buenas tardes a todas y a todos, pues primeramente gracias por la invitación a dar mi palabra sobre el libro de Sylvia Marcos “Cruzando Fronteras” Mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda.
Invitación que nos fue transmitida a mí y a las compañeras de Codimuj a través del Doctor Raymundo Sánchez Barraza, de aquí del Cideci.
Es la primera vez que hago esto, así que a ver que sale.

No me considero feminista. Si en la opción de la lucha por la defensa y el reconocimiento de los derechos de las mujeres, y de trabajar por construir nuevas relaciones entre mujeres y hombres.

Sylvia, nos comparte lo que está hecho a retazos de insurrección en diferentes ámbitos, de mujeres indígenas y sobre sus andares por muchos rincones de México,
Un libro que no quiere ser libro sino un espacio para compartir sus experiencias, sus ideas, sus conocimientos, sobre el mundo indígena, sobre sus aprendizajes en la lucha de las mujeres zapatistas y de otras mujeres indígenas, de su compromiso y lucha como defensora de los derechos de las mujeres y de su lucha por contribuir a que las cosas cambien en este mundo.
Nos comparte también las diferencias entre feminismos, tantos apellidos que se le han agregado, que solamente reflejan nuestras diferencias, algunas quizá irreconciliables. El retos es: cómo esto no nos tiene que separar. Sino desde las diferencias, desde las diversidades encontrar lo que nos puede unir, lo que podemos aprender unas de otras.

En mi experiencia propia, puedo decir que dos caminos, más que dos caminos, dos espacios son los que me ayudaron a mi misma a descubrirme como mujer, con derechos y a despertar a esta realidad de opresión, explotación, marginación que vivimos tanto mujeres como hombres. Dos espacios que han coincidido a lo largo de los años. Yo así lo veo.
Uno el acompañamiento, el caminar junto a las comunidades indígenas; con mujeres y hombres sobre todo desde el trabajo pastoral de la Diócesis de San Cristóbal, en la Zona Norte o Zona Ch’ol, esto por 17 años.
Fui con otras mujeres agentes de pastoral impulsoras del trabajo del área de mujeres en la Diócesis y también de las fundadoras de Codimuj (Coordinadora Diocesana de Mujeres).
Y el otro espacio, también acompañando y caminando desde el trabajo que realizo en Desmi en la Zona Norte, también ya desde hace 17 años; y ahora organizados y estructurados como cuatro municipios autónomos, pertenecientes al Caracol de Roberto Barrios.

Desde el primer espacio (el diocesano), en el que empecé el trabajo con la comunidades allá por el año de 1976, y ahí con las mujeres y los hombres ch’oles , les puedo compartir algo que tengo que agradecerles a todas las compañeras y compañeros.
Es algo que ahora Sylvia reconoce y lo comparte en su libro. Y es que en este caminar en este descubrirnos juntas, “las compañeras siempre reclamaron la presencia y la participación de sus compañeros, de los hombres de las comunidades. No como un reclamo de enojo, sino un reclamo de que…
El “despertar”, “el abrir los ojos” teníamos que hacerlo juntos, pues la realidad de opresión y explotación no es únicamente para las mujeres, y la lucha, la organización tiene que ser de todas y de todos. “Decían no podemos caminar con un solo pie” Creo que fue así que aprendí a ver la realidad de manera global.

Cuándo preguntábamos a las mujeres que querían de nosotras nos pedían ayudarlas a organizarse en trabajos colectivos, espacios que se convirtieron en fuente de nuevos aprendizajes. También querían saber, entender ¿porqué eran pobres?, estudiar la Palabra de Dios, esto nunca podía faltar, después querían aprender de política y caminar, luchar juntos hombres y mujeres. Fue naciendo la conciencia y los deseos de luchar por cambiar las cosas.
En ese tiempo no se hablaba mucho de Derechos de las mujeres, de género, o de perspectiva de género, me parece que el trabajo con las mujeres partía más desde una visión o desde una conciencia, como clase social. Desde una situación de opresión y explotación vivida y sufrida en las comunidades.

Hablar, reflexionar de Género, no ha sido fácil, es algo complejo de entender, pero se va logrando.
En la Codimuj hemos reflexionado, qué ayuda en nuestra cultura a que se respeten nuestros derechos, y que es lo que no ayuda, para transformarlo en algo positivo para las mujeres. Y es algo que Sylvia también nos hace reflexionar, nos dice “Hay algo en cada cultura sobre (desde) lo que podemos construir”. Tratamos de leer la Palabra de Dios y la realidad con ojos, mente y corazón de mujer.

Ya desde el espacio de Desmi, en el trabajo con las mujeres, mucho tiempo trabajamos sin esta perspectiva de género. Tuvimos que asumir el reto de capacitarnos todo el equipo, con buenos resultados. En esto nos apoyaron varias mujeres y un varón entre ellas: Guadalupe Cárdenas, Mercedes Olivera, Marcela Laguna y Alejandro Mosquera y otras.
Con el correr de los años, y de haber avanzado un poco, algunas compañeras, me decían “bueno yo ya se que tengo derechos, pero necesitan entenderlos los hombres”. “Ellos también necesitan saber cuáles son nuestros derechos, porque si no va a ser muy difícil seguir avanzando, seguir caminando”. Y a su vez algunos compañeros preguntaban ¿Yo también tengo derechos? ¿Por qué solamente se habla de derechos de las mujeres? Pues claro, tod@s tenemos derechos humanos.

Estás preguntas de ambos, y opiniones, sugerencias de las compañeras nos hicieron ver, me hicieron ver que hacía falta el trabajo con los varones, en uno de los municipios autónomos en los que acompañamos como Desmi, pudimos avanzar en esta reflexión – sensibilización con los hombres, creemos que con buenos resultados tanto para las mujeres como para los hombres. En esta reflexión ayudo mucho recuperar la Ley Revolucionaria de Mujeres del EZLN.

Las propias mujeres han alcanzado cosas positivas para ellas. El derecho a participar, a salir, a tener un cargo dentro del trabajo colectivo, a capacitarse, a exigir vivir sin violencia, (Alguna vez reflexionado el punto número 8 de la LRM, del EZLN “Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación serán castigados severamente). Una compañera decía, “ahora se esta cambiando, ya no es como antes, los hombres ya no golpean, pero todavía mientan madre” Tenemos que llegar a que “si se enoja no miente madre”

Considero que en algunas comunidades algo que se conquisto desde hace tiempo, es el derecho a elegir con quién casarse. Fue de las primeras conquistas desde lo que yo conozco. Estoy hablando de mujeres organizadas, pues en una misma comunidad es muy diferente la situación de las mujeres indígenas no organizadas, y en aquellas donde el alcohol corre como el agua.
No quiere decir que todo este logrado, ni que en todas las comunidades se este avanzando parejo, todavía hace falta mucho por avanzar, mucho por conquistar.
La propias mujeres en las comunidades, también reflexionan que ellas mismas se imponen limitaciones, para participar en los diferentes espacios que existen en la comunidad o en el municipio autónomo; esto lo reconocían, reconocíamos, en un encuentro que tuvimos el 8 de marzo del 2009. Decían
“Nosotras mismas no queremos participar, ponemos el pretexto de tener mucho trabajo en la cocina” “de que tenemos muchos hijos” “y el miedo a hablar a participar” “es el tiempo de dejar eso atrás” “No hay que decir que sólo los hombres nos obstaculizan participar, también somos nosotras mismas”.
Reconocen, valoran y tienen confianza en sí mismas, “Si podemos”, “Si sabemos”, “Si valemos”

Que otros aprendizajes me deja este libro, muchos que tendré que asimilarlos poco a poco y también compararlos reflexionarlos junto a la práctica que yo vivo junto con las mujeres con quienes camino.

Sylvia nos propone: Invertir el orden, invertir el proceso de hacer teoría, para quienes la hacen, para las mujeres que están produciendo nuevos conceptos, nuevas reflexiones y que nos ayudan a quienes estamos más en el trabajo cotidiano. Y dice “Comenzar con las voces múltiples de esas mujeres y hacernos preguntas ¿Qué dicen? ¿Cómo lo dicen? ¿Qué esperan? ¿Qué reclaman? ¿Qué aportan desde su cosmovisión? Conocer esa cosmovisión ¿Qué nos están mostrando desde sus luchas? Entender la dualidad en la que se reconocen y reconocen al otro.

Imagino que plantearnos estás preguntas u otras que nos podemos formular nos dará una nueva, otra manera de acercarnos entre mujeres indígenas y mestizas, y entre mujeres todas.
Nos puede ayudar a no imponer teorías a veces difíciles de entender, y sí nos puede ayudar a descubrir las rutas los caminos que nos pueden llevar a construir puentes entre las mujeres, que aunque unas seamos indígenas y otras mestizas hay cosas que podemos aprender mutuamente y sobre todo la lucha por transformar las relaciones entre mujeres y hombres, es de todos y de todas. La defensa de los derechos de las mujeres, la defensa de los derechos humanos, la defensa de los derechos de las niñas y los niños, es de todas y de todos.

Quizá la única manera de tener un lugar digno como mujeres todas, lo tendremos en la medida en que logremos construir algo diferente a este sistema, la lucha debe ser global, contra la injusticia y contra las desigualdades de género que nos ha inculcado este sistema, que además lo reconocemos como patriarcal.
Y lo diferente se esta construyendo desde diferentes espacios en los que las mujeres estamos participando: la salud, la educación, los trabajos colectivos, la participación en los cargos, en el derecho a salir, en los movimientos de mujeres, se reconoce los obstáculos que ponen algunos hombres pero también se ve que los hombres están cambiando. Ambos vamos cambiando. En un encuentro un compañero decía “las mujeres ahora son muy otras”. Qué sigamos siendo muy otras por nosotras mismas, por nuestros pueblos, por nuestro país.
Bien es toda mi palabra, gracias por escucharme y perdón si las y los aburrí o l@s adormecí.

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1 Response so far »

  1. 1

    Anónimo said,

    admiro tu fortaleza y valentía Estela soy toña mama de dani felicidades por el reconocimiento bien merecido nos conocimos en la zona norte


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