Archive for marzo, 2012

Fotos Audiencia Mujeres Cambodia

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Cine debate dia de la mujer: IRINA PALM

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Invitacion Rincon Zapatista

Compañeras y compañeros

El Rincón Zapatista y la Cafetería Comandanta Ramona

Invitan


A las actividades político culturales de

Marzo

Intuición rebelde del mañana

 

Conmemoramos el día internacional de la mujer que lucha

 

Y adelantamos la invitación a la presentación del libro

Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas

                                 de Sylvia Marcos

Presentan: Márgara Millán, Nicandro Rodríguez y la autora, y la interpretación de sonora de los contenidos del libro por Isabel Tercero y Cipriano, de Mito-t Jazz

Viernes 16 a las 18 hrs

 

Próximas actividades

Miércoles 14. Proyección del documental Deudocracia, Katerina Kitidi y Aris Chatzistefanou, Grecia, 2011

Miércoles 21. Proyección del documental Psicko, Michael Moore, E.U., 2007

Viernes 23. Música con Rabia y Makario Leiva, rock y funk

Sábado 24, 12 hrs. Proyección de Horton y el Mundo de los Quien, Jim Hayward, E.U., 2008. Actividad para niñ@s de todas las edades.

Miércoles 28. Proyección de Tropa de Élite 2, José Padilha, Brasil, 2007

Viernes 30. Presentación del libro “En el Café” de Errico Malatesta. Presenta el Proyecto Anarquista Metropolitano

 

¡Los esperamos!

 

Además, podrás tomar un rico café zapatista y adquirir productos de las comunidades en resistencia.

 

Zapotecos no. 7b bis, Col. Obrera, cerca de los metros Isabel la Católica y Doctores

 

¡Alto a la Guerra de Calderón!

 

¡Vivan las comunidades zapatistas!

 ¡Viva el EZLN!

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Entrevista La Jornada

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Reportaje presentacion Mujeres ,Indigenas, Rebeldes, Zapatistas

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Presentacion del libro mujeres indigenas en La Libreria Rana Sabia

Dra. Soledad Gonzalez presentacion libro Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas

La Rana Sabia, Cuernavaca, Viernes 3 de febrero, 2012-02-03

 

Este libro es un recorrido por las cosas que más le importan a Sylvia, sus compromisos políticos y afectivos y su pensamiento con respecto a ellas. Es una enunciación de porqué le parecen importantes. Aquí se conjugan la trayectoria feminista y de izquierda de S., podemos constatar las transformaciones que ha tenido su pensamiento feminista y nos comparte lo que ha significado y significa para ella el proyecto zapatista.

 

S. ha sido y sigue siendo, pionera en muchas cosas. Esto parece una frase trillada y de ocasión, pero en este caso es estrictamente cierto porque S. ha sido co-fundadora y participante de muchas organizaciones y movimientos feministas nacionales e internacionales, desde Católicas por el Derecho a Decidir, CIDHAL, Mujeres de Negro y también ha participado en asociaciones de estudios de la religión y de teología feminista.

Y prueba de que no para, es que recientemente nos ha animado a varias a formar parte del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos en el que se juzgan las violaciones a los derechos humanos.

 

S. hace tantas cosas que es difícil seguirle la pista y por eso me gusta mucho este libro, porque plasma una parte de sus andares. Se puede decir que el corazón de las preocupaciones vitales de S. y de este libro, es el cambio en las relaciones de dominación, y especialmente, las relaciones de género. Cambiarlas es parte de los cambios civilizatorios que requiere nuestro planeta. Es de lo más difícil porque nuestras identidades han sido moldeadas por el orden de género en el que nacimos y en el que aprendimos a ver el mundo desde niños.

 

S. nos presenta aquí el trabajo que están haciendo las mujeres zapatistas por hacer realidad esa consigna tan extraordinaria que dice que “Otro mundo es posible”.

Nos introduce a ese trabajo de transformación que no sólo es una forma de expresión de rebeldía sino una verdadera revolución en las ideas y en la vida cotidiana de las comunidades. En este contexto tan desesperanzado en el que vivimos, el ejemplo de las y los zapatistas que están haciendo todo su esfuerzo por construir algo diferente, es muy esperanzador.

 

Indudablemente cada contexto sociocultural tiene sus características y circunstancias particulares, y sus propias maneras de hacer las cosas, y esto es lo que la ha llevado a S. a asumir la corriente del feminismo que  reconoce las diferencias y no trata de imponer la misma receta en todas partes. Por eso S. habla de feminismos en plural y se adhiere a la propuesta zapatista de “Un mundo en el que quepan muchos mundos”.

 

Por lo pronto S. señala que los zapatistas han hecho avances muy importantes en el reconocimiento de las desigualdades entre hombres y mujeres y han llevado a cabo una política que en otros contextos se ha llamado “acción afirmativa”, de modo que para 2007 ya había 150 mujeres “autoridad”, es decir, consejeras, comisariadas ejidales, agentes municipales y participantes en las Juntas de Buen Gobierno. Este es un dato “duro” podríamos decir, que nos da una clara muestra de que no se trata sólo de hacer un discurso sobre los derechos de las mujeres, sino de una voluntad política de llevarlos a la práctica.

 

La cuestión también es saber de qué manera estas mujeres que llevan adelante responsabilidades comunitarias están impulsando las demandas de las mujeres, por ej. con respecto al problema de la violencia de género, que es tan grave en todo México y que les pone tantas trabas a las mujeres.

 

Me gustó mucho la descripción que hace S. del Encuentro que organizaron las zapatistas con mujeres de 30 países diferentes, en diciembre de 2007, al que llegaron alrededor de 2 mil participantes….En la pág. 51 nos cuenta S.:…..

 

Para que no se diga que soy sesgada y todos son elogios, también voy a decir un par de cosas que me hubieran gustado. El capítulo sobre globalización presenta ideas muy importantes, como la distinción clave entre “globalización desde arriba” y “globalización desde abajo”, pero extrañé dos cosas: una es que me hubiera gustado una referencia más amplia al papel positivo que tiene la globalización del acceso a una mayor información a través del Internet.  Los zapatistas hicieron un uso estratégico sumamente efectivo del internet para dar a conocer su lucha desde el primer momento y el año pasado vimos con la “primavera árabe”, en Túnez, Egipto, Libia, y el movimiento de los indignados en Europa y EEUU, lo fundamental que ha sido el Internet en la difusión de información y para una movilización masiva no controlada por los partidos políticos.

 

Y en segundo lugar, extrañé la referencia a la crisis quizá terminal que vive el planeta a raíz del calentamiento global, que es el sin duda el resultado más nocivo de la globalización del sistema económico en el que vivimos. Pienso que aquí es necesario que S. se abra a  una mayor influencia de Jan Robert, porque las propuestas políticas que necesitamos en torno a un cambio civilizatorio profundo, deben ser integradoras, integrales, como lo proponen las ecofeministas y los movimientos indígenas andinos que hablan del “Buen Vivir”, que significa el equilibrio con la Madre Naturaleza, a través de una forma de vida sustentable.

 

Este libro demuestra que  S. siempre ha estado abierta a renovar su pensamiento, en un vaivén entre el activismo y la reflexión teórica, y por eso me atrevo a hacer esta sugerencia. Sin duda, un aspecto importante del libro es que refleja la preocupación teórica de S., en su vertiente académica, cuando nos presenta a los autores que más han influido su pensamiento en tiempos recientes. No obstante que reconozco su importancia, confieso que las referencias teóricas no son la parte que más me entusiasma del libro, porque si bien puedo coincidir con los autores que menciona y pienso que estos autores nos ayudan a ampliar nuestra comprensión del mundo, creo que ponernos sus lentes también nos puede encorsetar la mirada.

 

Como dice Don Durito de La Lacandona, citado por S., “El problema con la realidad es que no sabe nada de teoría….” Y agregaría yo, afortunadamente no se ajusta a esquemas, la desborda y siempre nos da sorpresas…..

 

Lo que más me ha gustado del libro es cómo S. recoge las palabras de las mujeres indígenas, que tienen tanto que decir y que lo dicen con tanta lucidez y de manera tan sabrosa.  En estas páginas también están plasmados el interés y el amor de S. por el México profundo, por la sabiduría y los conocimientos de la gente que ha logrado guardar testimonios de la gran cultura mesoamericana, donde quizá lo más importante es que cada cosa tiene un significado y un sentido trascendente, que es lo que S. llama espiritualidad. Por ej., en el capítulo titulado “Los volcanes de doña Luz”, S. nos habla de los  aprendizajes que obtuvo de la relación con una granicera, que, cito:

 

“Me explicaba el mundo, el ser, el bien y el mal. Ahí aprendí que la Tierra no es sólo un lugar de sufrimiento sino que también venimos a “disfrutar”…. “Entonces, ¿no está contra Dios nuestro goce corporal?, me pregunto y le pregunto. “No”, me contesta pensativa pero segura. “vea ud. señorita, el infierno lo tenemos acá abajo. Esto sí es duro. Allá en la otra vida vamos a vivir en cópula con muchos, con todos. Allá si se goza. Ahí no hay celos ni envidias, sólo puro amor… y del bueno….”

 

Para ir cerrando mi intervención, les quiero leer la contratapa del libro, para que tengan otra “probadita” de lo que pueden encontrar en él….

 

Me despido agradeciéndole a S. esta oportunidad que me ha dado de estar con uds. celebrando esta publicación y la felicito, porque es un libro muy rico en experiencias y reflexiones. Lo recomiendo porque es muy inspirador y muy esperanzador,  y espero que se difunda y disfrute ampliamente.

Dra. Mercedes Pedrero Nieto presentacion libro Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas

La Rana Sabia, Cuernavaca, Viernes 3 de febrero, 2012-02-03

Agradezco la invitación de Sylvia, que obedece a mera amistad, porque yo no me he avocado a darle seguimiento ni al movimiento zapatista en general, ni  a sus mujeres en lo particular como las distinguidas colegas con quienes hoy tengo el privilegio de compartir la mesa. Aunque, al recorrer las distintas secciones del libro si encontré muchos puntos de coincidencia con Sylvia, en ocasiones quizás sin conocernos coincidimos, como el Congreso de 1977 en el cual trabajé en su organización compartiendo buenos momentos con grandes mujeres como Alaide Foppa, desaparecida en Guatemala por su gobierno represor.

Lo que si puedo decirles, que como a muchas otras personas de México y el Mundo entero desde el inicio al saber del EZLN nos cambió la vida en muchos aspectos, al menos en cuanto a el sentimiento de ESPERANZA sobre un mundo mejor.   No es este el espacio para narrar las emociones vividas en los diferentes momentos en que si les hemos acompañado, desde la Convención de Aguascalientes a la que asistimos Oscar y yo.

Primero la gran sorpresa: Leer en el periódico su manifiesto, la Ley Revolucionario de las Mujeres, primer documento publicado revelador de la presencia femenina combativa en la lucha de liberación incluyendo su propia liberación; que Sylvia nos recuerda que el EZLN existía previamente su levantamiento, no un mes antes cuando ella recibió un comunicado en Ciudad Universitaria sino 10 años atrás. Aquí seguramente varias de las presentes la recuerden con sus propias palabras, y como Sylvia lo señala el lenguaje es sumamente importante. No lo tengo a la mano, pero recuerdo que entre sus reclamos estaba el que no les pegaran los hombres, que pudieran escoger con quien casarse y ejercer todo tipo de oficios “Ser hasta choferas”. Posteriormente, en los primeros años después del levantamiento supe de las múltiples visitas que recibieron de feministas de todo el mundo, feministas de todos los matices, hasta las “feministas de Guadaña” como denominaba mi amiga Teresa Rendón a las ultras. Y siempre me había preguntado cómo le habrán hecho las zapatistas para sortear estas quimeras; esto es superar al machismo local y no ser dominadas por las feministas ajenas a su cultura. ¡Bueno!, en el libro Sylvia nos aclara muchas situaciones. Por ejemplo a 10 años de la toma de San Cristóbal, las mujeres tenían poca participación en las labores de organización, cuando el Sub Marcos hace una autocrítica pública al respecto (2004).  Pero ya en 2007, se presenta el encuentro de mujeres organizado en la Garrucha; que lo extraordinario no es que sea un espacio exclusivo para mujeres (porque ha habido muchas, a veces sin proponérnoslo), sino primero la restricción expresa a que ellos no ocupen los puestos relevantes, pero sobre todo el ofrecimiento de la alternativa participación para los hombres: “Solo pueden trabajar en: hacer la comida, barrer y limpiar el Caracol y las letrinas, cuidar a los niños y a las niñas, traer leña” (S. Marcos, p.52). Lo primero a destacar es  denominar a las tareas enunciadas como “Trabajo”, cosa que siempre se omite en los marcos conceptuales para estudiar al TRABAJO y que son siempre invisibles y en general realizadas por mujeres, por lo tanto no valoradas “ellas si saben” lo que es trabajo.

Lo segundo a destacar, es la conciencia de que para la participación en espacios alternativos  se necesita administrar un bien escaso que con frecuencia les es expropiado a las mujeres o sea el tiempo. Y como Sylvia (en p. 54), apunta “Ellas necesitan su espacio y tiempo para otras labores públicas”.  

 

Retomo algunos de los conceptos reveladores sobre las primeras preguntas que me planteaba y que vemos que no es una lucha acabada, pero va en camino:

La comandanta Ramona decía “Quiero que todas las mujeres despierten y que siembren en sus corazón es la necesidad de organizarnos […] Venimos varios pueblos indígenas pobres para saber caminar juntos…luchemos juntas lo que queremos, porque si hay muchas divisiones no se puede”. Además, cabe señalar que uno de los grandes problemas es el aislamiento en que viven muchas mujeres, de ahí la importancia de organizarse.

p.62 Existen continuidades de prácticas de género a pesar de la realidad del cambio cultural, que emergieron por la actividad misionera. Pero en diferentes momentos Sylvia nos remite a la presencia o el retomar la cosmovisión ancestral en las relaciones de género; las cuales nos son óptimas (debemos ser objetivas), pero si son más justas que las impuestas por los misioneros.

 

También en varios episodios nos recuerda que se está en pie de lucha para lograr el lugar que les corresponde. p. 64: “Exigimos a todos los hombres del mundo que nos respeten… porque un México sin mujeres no sería México y un mundo sin mujeres tampoco sería mundo. p.68. Cita una frase de una comisaria agraria “Gracias a la lucha zapatista, no dio lugar y respeto”…

 

Cuando se refiere a “otro camino”…”otro mundo”, p. 67 : …la esperanza mejor de otro camino donde mujeres y hombres comparten sus luchas, sus disyuntivas, sus decisiones hacia otro mundo posible mejor y más equitativo para ellas y ellos…”  No exclusión de la otra mitad de los hombres.

 

p. 111 Consideran importante discutir sus tradiciones y costumbres para analizar cuales quieren conservar, cuales recuperar y cuales desechar.

 

pp. 123-124 Las demandas de las mujeres indígenas por sus “derechos”  no se refieren solamente al derecho indígena al interior de los sistemas normativos indígenas, sino que apuntan a garantizar un acceso a la jurisdicción del Estado y las instancias oficiales de salud, educación, etc. Con base en la no discriminación y el respeto.  Esto es, considerar su autonomía, pero sin su exclusión nacional.

 

Muy revelador es cuando nos ilustra lo que es “el acuerdo” que media frecuentemente las relaciones mujer/varón, las opresiones y limitaciones ejercidas por el varón sobre la mujer y apoyadas frecuentemente por los usos y costumbres e influencias patriarcales de la sociedad dominante. Este “acuerdo” les permite alejarse varios días, dejar de hacer la comida y cuidar a los niños para cumplir con sus obligaciones de la organización. No sabemos mucho de los arreglos familiares, si es otra mujer la que la suple o como en el Congreso ya los hombres pueden hacer esos trabajos, sin que se le expropie a la mujer su tiempo para usos alternativos, esto es un avance trascendental.

 

Otro aspecto a destacar es que (p. 100) en el mundo indígena, donde no existen categorías mutuamente excluyentes, se puede ser varias cosas a la vez. Esta es la superación del marco conceptual que se nos ha impuesto para los estudios del trabajo, que es mi campo principal de estudio. También combate conceptos como el de “complementariedad”, que se ha usado como justificante para que en todos los ámbitos pagarle menos a las mujeres, no se paga su producción o su esfuerzo, sino que se califica como ingreso complementario, no básico para la familia y sabemos que eso no es cierto.

 

Cabe señalar que a la par del Movimiento Zapatista, otros acontecimientos han alterado la vida del país y en particular de la zona chiapaneca y por lo tanto la vida de los hombres y las mujeres. Justamente el mismo día 1º de enero de 1994 entró el Tratado de Libre Comercio de América  del Norte con funestas consecuencias  para la agricultura mexicana, en particular les afectó a los agricultores chiapanecos. Una evidencia la destaca Rosalía Hernández en su tesis sobre San Andrés Larrainzar, donde los hombres ya no pudieron ser los principales proveedores monetarios para sus hogares, y las mujeres, como es una constante, salieron al quite con la venta de sus tejidos, quienes aprovecharon la oleada del turismo revolucionario que les calló en Chiapas. Las tejedoras demostraron su gran capacidad de adaptación respondiendo a la nueva demanda: nuevas combinaciones de colores, diseños  y variedad de precios y calidades. Pero conservando sus simbolismos ancestrales: el cielo, el sol, las estrellas, los planetas, la tierra, el cosmos, las cosechas, los ancestros, los dioses, los puntos cardinales, los elementos aire, fuego, tierra y aire; el  mundo vegetal, animal y humano.  

 

Para finalizar vale la pena recalcar lo que Sylvia señala:  

P. 154. …en las comunidades indígenas de la zona –y de muchas regiones más de México, de América y del mundo– el trabajo de gobernar es un servicio, no un medio de enriquecimiento personal o de adquisición de poder.

Y Sylvia relata lo que dijo una participante “Trabajamos en pura conciencia” de manera no remunerada y sin horarios, ni días feriados.

 

Algo no ajeno a las mujeres con el múltiple rol, sin recurrir a categorías mutuamente excluyentes: trabajan par tener recursos monetarios, y de manera No Remunerada para la producción de autoconsumo, los cuidados de la familia, la propia formación, los cargos públicos.  

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Conferencia UPN

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