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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA Reseña Cruzando Fronteras

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Tomado de los labios: género y eros en Mesoamérica (Taken from the Lips: Gender and Eros in Mesoamerican Religions)

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Presentacion del Libro Cruzando Fronteras por Veronica Lopez

Gracias a los organizadores, gracias a Sylvia por escribir este libro, que es una narración íntima y sugerente de una mujer con una larga y densa trayectoria en el feminismo de este país y del mundo. Sylvia Marcos ha sido y sigue siendo una guerrera del feminismo, una mujer que ha sabido acompañar los procesos de transformación al tiempo que los piensa y teoriza, un referente indispensable cuando se piensa en el feminismo, en el género y en las mujeres indígenas. Su trabajo refleja no sólo una elaborada concepción  de los universos indígenas  sino también una solidaridad con los pueblos originarios y sus luchas. Su ser académico representa la posibilidad de la traducción (en el sentido de Boaventura) es decri, de la capacidad de compresión de mundos diversos.

 

En ese sentido, el libro que nos convoca hoy “Cruzando fronteras. Mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda” desde mi lectura considero que nos propone rutas de movilización a las mujeres que habitamos en espacios urbanos, a partir de la experiencia de las mujeres indígenas. Me parece que estamos en una segunda fase de movilización, en la fase de aprendizaje, interlocución y generación de propuestas desde nuestros propios espacios a partir de ese aprendizaje social.

 

A nivel de percepción social –que no a nivel de las instituciones y autoridades que ostentan el poder instituido de este país- se ha creado un horizonte de igualdad desde el cual se han registrado avances, la sociedad se reconoce en la actualidad como plural y diversa, compleja en su composición étnica, sexual, identitaria,  pero aun así falta dar un segundo paso, avanzar en sentido de incorporar otras complejidades en nuestros imaginarios políticos sobre todo desde los espacios urbanos.

En ese sentido, como señala la autora:

 

“ es pertinente pedir que la práctica se complemente con la teoría y que ésta informe, a su vez, las luchas prácticas. Cuando se rompe este ir y venir de la teoría a la práctica, el activismo puede tornarse banal; y la academia, fútil”

 

Efectivamente, la teoría sólo puede ser una herramienta para el conocimiento y para la generación de conocimiento si está en constante confrontación con la realidad. Por ello, el feminismo como postura de vida, como forma de ordenar y dar sentido a la realidad social debe ser un feminismo crítico, que asuma una postura política congruente y que no genere distancias sino acercamientos, como lo propone Sylvia en este libro:

 

“Debo enfatizar que, en mi opinión, el feminismo no es un auténtico feminismo si no cuestiona las estructuras sociales, históricas y políticas en las que estamos inmersos. Si no va de la mano con una transformación de la sociedad —como se dice en el Foro Social Mundial— es un feminismo parcial, incompleto.”

 

Por lo anterior, Sylvia  se propuso a contracorriente de otras versiones del feminismo, estudiar los espacios en que la mujer genera poder, para combatir la concepción autocomplaciente de la mujer como víctima pasiva. Desde esos discursos, la mujer no tiene posibilidad de agencia social, no habla, no participa de su entorno ni construye subjetividades:

 

“En estas denuncias, las mujeres éramos siempre víctimas, víctimas, víctimas… Llegó un momento en el que dije: “Estoy harta de las víctimas; yo quiero buscar lugares donde las mujeres tengan algún tipo de poder”.

 

Así, encontró en los estudios del mundo mesoamericano ancestral los elementos necesarios para ubicar la presencia de la mujer desde otras coordenadas, desde prácticas que no implicaban el sometimiento o subordinación de la mujer, sino que tienen más que ver: “Con el hecho de pertenecer a una cultura que permite que las mujeres tengan otro espacio”. Su principal filia es con los movimientos indígenas de mujeres, sobre todo con las zapatistas con quienes lleva una larga trayectoria de diálogo y aprendizaje mutuo.

 

Algunos de los conceptos que la autora trabaja desde la cosmovisión indígena, como la complementariedad entendida como forma de relación hombre-mujer, juega un papel central en el conjunto de su obra.

 

“Se entiende la complementariedad católica como el hombre dominante y superior, la mujer sometida y pasiva. Es un complemento de superior a inferior, de activo a pasivo, de racional a emocional. En el mundo indígena, la complementariedad no se jerarquiza. No se trata de opuestos que se excluyen. Ni tampoco opuestos que se acomodan jerárquicamente. Este es el problemón para usar este concepto de complementariedad tan traído y llevado en las fuentes secundarias de la historia de México y tan cuestionado por feministas sin conocimiento profundo de sus significados en los mundos indígenas”.

 

En la obra de Sylvia podemos encontrar elementos que conforman un verdadero ejercicio de traducción, como lo propone Boaventura en su proyecto epistémico, en la capacidad de hacer inteligibles mundos en apariencia distantes e incomunicados, en el fondo como una estrategia política de alianzas y convergencias.

 

Para construir estos espacios de convergencia, de encuentro, es necesario también reconocer los múltiples posicionamientos sociales que conforman subjetividades diversas, por ello la autora prefiere hablar de los feminismos y no del feminismo. Reconociendo incluso las tensiones que pueden generarse entre diversas corrientes, especialmente con el feminismo hegemónico, nos dice:

 

“A causa de una “deformación etnocéntrica hermenéutica”, las mujeres de los centros urbanos en América Latina y el Caribe consideramos, frecuentemente, que las compañeras indígenas son “más oprimidas” que nosotras. Pensamos que las indígenas avanzan cuando dejan sus prácticas culturales para adaptarse a las nuestras. En realidad, las formas de opresión son diferentes. Podría decirse que ellas son “diferencialmente oprimidas”.

 

Efectivamente, no es una cuestión de aplicar el “opresómetro” para confirmar que es la otra, de quien nos distanciamos y constituimos por negación, más oprimida o más necesitada de nuestra orientación o salvación, ya que, como dice Sylvia:

 

“Para lograr un análisis más fino, deberíamos eludir el eje más-menos en nuestros juicios sobre los patriarcados. No es una cuestión de más o de menos. Es cuestión de “cómo”, de descubrir los matices y las particularidades en la construcción de cada sociedad patriarcal.”

 

Pensar desde la posibilidad de agencia o acción del sujeto nos permite interpretarnos desde una perspectiva más amplia que el binomio, opresión-no opresión, víctima, no víctima, para ubicarnos en coordenadas mucho más amplias y complejas en las cuales las estrategias de resistencia y rebelión se visibilizan:

 

“Ahora bien, la disyuntiva opresión-no opresión nos coloca todavía como víctimas que aparecen pasivas. La rebelión, la resistencia, la iniciativa sostenida, las demandas, la transgresión caracterizan nuestras luchas y sus luchas”

 

 

Nuestro corazón también esta triste

 

Como mujeres urbanas, letradas y progresistas, en últimas fechas enfrentamos problemáticas que tienen que ver con nuestro lugar y con nuestra percepción del ser mujer. Desde la concepción del sujeto unitario, como menciona la autora, nos hemos construido una imagen de La Mujer que se confronta con las mujeres diversas que existimos en la realidad. Por ello, en aras de superar dicho modelo como único y dominante se:

 

“ propone un concepto de sujeto-mujer que sea posicional, múltiple, fragmentado. Esto implica que el sujeto-mujer está, inevitablemente, no sólo atravesado sino conformado por múltiples posiciones y relaciones sociales, entre ellas la raza, la cultura, la pobreza, etc.”

 

La horizontalidad en el análisis y la capacidad de traducción que tengamos, aunado a un posicionamiento político crítico, así como a la necesidad de pasar revista de nueva cuenta a nuestros avances como mujeres, nos permitirá establecer políticas de resistencia con las cuales podamos entrar en diálogo con las formas que asumen las prácticas de las mujeres indígenas:

 

“Si elaboramos un análisis feminista de las prácticas de las mujeres indígenas con este concepto de sujeto-mujer llegaremos a posturas feministas más respetuosas de todas las posibles posiciones sociales en que se encuentran las mujeres en nuestro continente.”

 

Pensando en conceptos alternativos para las feministas urbanas, leyendo a Sylvia se me ocurre que podemos incorporar o apropiarnos de (y aquí me acuerdo de la idea de piratería que toma prestada del sup Marcos), algunos conceptos que provienen del mundo indígena.

 

Los textos en que Sylvia desarrolla la cosmogonía dual del mundo mesoamericano, me recuerdan y alimentan las reflexiones sobre una episteme distinta a la occidental, a la hegemónica, desde la cual se pueda reestablecer la comunión y la religión como medios esenciales de socialización y por ende de visiones de mundo. En dichos textos, la autora nos propone superar los dualismos polarizados y estáticos, unívocos y unilineales, por unos fluidos, en tensión e interdefinibles que nos remitan de nueva cuenta a la idea de totalidad como un sistema complejo. Al mundo de la vida desde su constitución colectiva, ya que: “Desde su punto de vista (del mundo indígena), realidad, naturaleza y experiencia no eran sino múltiples manifestaciones de una unidad singular de ser”

 

La lectura del libro (que no quiere ser libro, como nos recuerda Sylvia en la introducción)  me lleva a cuestionarme y confrontarme conmigo. Si yo no soy una mujer indígena, cómo  y desde dónde puedo en los espacios urbanos posicionarme para construir y ejercer otra forma de relación hombre-mujer y otras formas de percepción sujeto-mujer, que, sobre el suelo de la reciprocidad colectiva, puedan reestablecer lazos de solidaridad, los cuales han sido desestructurados en las últimas décadas en nuestro país? Cómo generar el acuerdo? El consenso y la dualidad?

 

Se me ocurre que hacer evidente y reconocer la fluidez del género y los posicionamientos sexuales diversos, el ser político inherente al ser social, la memoria histórica y la conciencia de la agencia o posibilidad de acción social, como elementos que conforman un universo otro, nos permitirán mapear la acción social desde otras coordenadas. Unas en las que la dualidad de los seres y las cosas estén presentes y representadas en la totalidad, o, en palabras de Sylvia:

 

“En estudios previos, he trabajado sobre estas características que le dan un sello propio a todas las comunidades mesoamericanas del pasado y contemporáneas. La dualidad permea todas las culturas y comunidades. Es una dualidad que estructura a la naturaleza y a los seres humanos. Es un concepto que da al traste con la jerarquización implícita de las categorías de género mutuamente excluyentes.”

 

Si estamos en búsqueda de estrategias de organización y acción social, estas deben comenzar a ser formulados desde un imaginario político distinto que incorpore las enseñanzas de los universos indígenas, ya que:

 

“Es simplemente lógico que, en un mundo que es concebido como Uno, en el

que todos los seres están interconectados, las decisiones sólo se puedan tomar

por consenso.”

 

La descolonización, otro de los temas-eje que conforman este libro, como espacio de crítica e intento de superación de la colonialidad del poder, de las formas de dominación históricas que se gestaron con la modernidad, de la historia universal y sus relatos de sometimiento nos proponen a la vez un posicionamiento epistémico desde el cual podamos reelaborar nuestras subjetividades y superar los sometimientos por raza-clase-género

 

”La historia contemporánea nos ha servido dosis muy fuertes de fundamentalismos en todas las religiones. Estos fundamentalismos no representan un retorno de las mujeres al pasado… representan un nuevo presente de opresión pseudo-religiosa y un aparente y engañoso retorno a los principios de la religión.” El proyecto de la descolonización tiene precisamente entre sus objetivos el hacer una crítica profunda y desestructurar los relatos de la historia universal.”

 

Me gustaría terminar esta lectura con una cita que me parece formula con claridad el método de análisis que utiliza Sylvia:

 

 

“La teoría feminista crítica puede aportar mucho, siempre y cuando invirtamos la pirámide. Hasta arriba y en amplio espectro, las experiencias, el oído atento, la participación, el registro cuidadoso de aspectos que se nos escapan por no estar adentro de nuestras referencias epistémicas. Hasta abajo, y puntualmente, la teoría que es subsidaria a las voces, discursos, y prácticas expresadas desde los mundos contextuales de las mujeres zapatistas e indígenas.”

 

Cruzando fronteras es pues, un ejercicio de epistemologías plurales, un pluriverso, un libro-otro, un caracol en acción.

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas gracias.

 

Verónica López.

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Reseña del Libro Cruzando Fronteras por Javier Sicilia.

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Reseña del Libro Cruzando Fronteras por Nicandro.

Lo primero fue la creación de la oscuridad.
No se la veía, no se la escuchaba, pero ahí estaba, omnipresente. Encadenada al don al que se encadena a quien se le concibe para servir, el de la ubicuidad, la mujer estaba. Estaba en el cuidado de la alimentación, en el lecho del amor y la enfermedad, estaba en la escuela, y aún en la academia cuando los hombres crearon los centros de educación superior para organizar mejor su poder. Lee el resto de esta entrada »

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Reseña del Libro Cruzando Fronteras por Rodrigo Hernández.

Cruzando fronteras: mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda de Sylvia Marcos es un libro/no libro, como la propia Sylvia lo llama, es decir, es un libro pero no sólo, es además un puente que busca ser caminado. Como bien señala Cortázar, “un puente no es un puente sino un hombre cruzando un puente”, o una mujer le diríamos a Julio, o mejor dicho muchas mujeres y muchos hombres cruzando un puente. Así este libro-no libro-puente, cruza fronteras y comienza a trazar caminos desde su realización. Lee el resto de esta entrada »

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Reseña del Libro Cruzando Fronteras por María Estela Barco Huerta.

Buenas tardes a todas y a todos, pues primeramente gracias por la invitación a dar mi palabra sobre el libro de Sylvia Marcos “Cruzando Fronteras” Mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda.
Invitación que nos fue transmitida a mí y a las compañeras de Codimuj a través del Doctor Raymundo Sánchez Barraza, de aquí del Cideci.
Es la primera vez que hago esto, así que a ver que sale. Lee el resto de esta entrada »

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